Delirios y Catarsis: Fanatismo que mata.

Durante mucho tiempo mi definición de la palabra fanatismo fue la clara imagen de alguien excesivamente religioso. Era mi única conexión directa a una clara visualización. Supongo que la constante exposición religiosa en mi hermoso, querido, y siempre muy católico México tuvo algo que ver con esa idea. Pero en esa específica descripción de mi país no me adentraré en este momento porque es otra historia.

Lo que quiero compartir es que, conforme pasa el tiempo, y uno va creciendo, madurando y formando su perspectiva de la vida, te vas dando cuenta de muchas cosas. Cuando pienso en fanáticos es algo que verdaderamente me intriga. Me hace pensar mucho y muchas veces me hace temer.

Me vino a la mente hoy, por tanta palabrería política que hay en el ambiente, y no hablo sólo de las próximas elecciones en México. Realmente estamos viviendo en tiempos de permanente política global, donde no importa hacia donde voltees, alguien siempre va a tener una opinión y la manera de compartirla fácilmente, (como yo en este momento, por ejemplo) pero noto una abundancia de nula tolerancia.

Los políticos o personas en puestos públicos dicen algo, lo que sea, sobre cualquier tema y hay quienes, no importa que tan absurdo sea, van a alegar saber todo al respecto y respaldar esas ideas, y no hay poder humano que los haga cambiar de opinión.

No estoy en contra de los ideales; de seguir una ideología, de ser parte de un grupo que comparte una misma pasión, ni tampoco de tener creencias espirituales o formar parte de algún ritual que las afirme. Al contrario, creo que es importante tener bases en nuestras vidas que nos ayuden a formar nuestro comportamiento. Después de todo, se supone que vivimos en una sociedad civilizada donde hay reglas y donde debemos aportar algo que la enriquezca, que la haga mejor.

Aquí lo que me resalta es que el fanatismo, en una forma pura, choca con el crecimiento, con el avance; es un freno definitivo para la evolución personal. No voy a pretender conocer el origen psicológico de un individuo fanático, porque sería entrar en un territorio diferente, necesitaría investigar y aprender algo muy específico. Esto es sólo mi opinión, muy directamente desde mi sentir personal.

Ya sea alguien fanático de la política, de la religión, del ejercicio, de la comida, del trabajo, de otra persona… Creo que es peligroso. No podemos dejar pasar desapercibido que el fanatismo es una obsesión llevada al extremo. Ya no se trata de una persona obstinada sobre un tema, si no de alguien que pierde contacto con la realidad. Alguien que es totalmente funcional en su día a día, disfrazando al fanatismo como simple entusiasmo, como un estilo de vida, como su derecho a opinar pero con una predisposición a pelear cualquier cuestionamiento, a autonombrarse víctima de una oposición imaginaria.

Qué limitante es para el diálogo social el no poder aceptar diferentes opiniones. Qué triste es que yo, como persona libre que se supone que soy, no pueda decirte de frente que no estoy de acuerdo contigo, no pueda compartirte una idea y esperar una respuesta sensata porque todo es una guerra para poder reclamar la verdad absoluta. Eso es lo que más me entristece.

Nadie sabe con certeza la verdad de esta vida. No podemos alegar saber la mejor manera de vivirla y cuando alguien se ciega y no se permite ser racional ante la realidad, algo muere.

Tratemos de mantener una mente abierta, un pensamiento objetivo y no dejemos que el sentido común siga muriendo.

¿Cuál es tu opinión sobre este tema? Quisiera saber que piensas al respecto.

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