Mesa para uno: Miedos cómplices

Escucho a la pareja de la mesa de al lado contarle a sus acompañantes sobre lo cansados que se encuentran. Parece ser que no han podido dormir bien una sola de las últimas cinco noches. La razón: aparentemente su hijo más pequeño sufre de continuas pesadillas, “se imagina” monstruos. Voces sin forma que le llaman desde la oscuridad, sombras que le acarician las piernas y se escurren sobre sus sábanas. Y, en consecuencia, el chico no duerme, o lo hace y se levanta entre gritos a la mitad de la noche, y despierta a sus padres cuando el miedo llega a un nivel insostenible. Todo porque, según el padre, “se la pasa leyendo cosas y viendo historias en internet”.

No puedo evitar sonreir. En algún tiempo de mi niñez tampoco ansiaba que llegara la hora de ir a dormir y apagar las luces. Estaba seguro que había una fea mujer esperando mi soledad para atacar. Y, como ella, también hubo otras pesadillas… Alguna noche también me visitó la voz que sabía mi nombre y me llamaba quedito desde la oscuridad, ya no sé si con un tono de maldad o de tristeza. Lo recuerdo y aún me parece escalofriante.

Durante meses los fantasmas y monstruos siguieron apareciendo y aumentando, así que en algún punto no sabía con cuál de los horrores me iba a cruzar esa noche. Lógicamente, mis padres vivían una situación parecida a la de mis comensales vecinos. Por más que trataba de aguantar, había momentos en que el miedo me superaba y, sintiéndome un poco cobarde, terminaba buscando la protección parental, anhelando que el tiempo pasara rápido y llegara el ansiado amanecer.

Así como todos estos seres sobrenaturales llegaron a amenazar mi infantil estabilidad mental nocturna, así también fueron diluyéndose… Unos para dar paso a otros monstruos, algunos otros para no volver, y otros para tomar formas diferentes quedándose por ahí. Encontrando lugar permanente en mi imaginación. Convirtiéndose en viejos conocidos, motores de crecimiento, protagonistas de historias, entre otras cosas.

Porque, ¿qué es el miedo a los monstruos cuando eres niño sino una de las primeras oportunidades de comenzar a vencer barreras e inseguridades? Así, cada quien a su manera y tiempo encuentra el camino para derrotar a sus miedos particulares. Les pasa a muchos, al menos eso creo. Seguramente este chico que ahora preocupa a sus padres también lo hará, saldrá victorioso de esta etapa y recordará sonriente cómo venció a cada una de sus amenazas, una a una, poco a poco. A otras, tal vez, las hará cómplices, y pedirá que no lo abandonen. Para poder seguir divirtiéndose, siendo niño un tiempo más, al menos, en su imaginación. Como lo hacen algunos grandes y admirados adultos hoy en día, creando historias magníficas, plasmando en imágenes o películas lo que una vez fue temible y ahora es sencillamente genial.

Justo antes de comenzar a cenar se me viene a la mente una de esas personas, que dedicó una de sus novelas de la siguiente forma…

“Dedicado a Lorenza, Mariana y Marisa, y a todos los monstruos de mi habitación infantil: espero que nunca me dejen solo.” -GDT

Javier Del Ángel B.

Imagen destacada: Chris Meinen

Anuncios